De las personas que la vida cruza en nuestro camino, son muy pocas las que se quedan, las que el tiempo va manteniendo a nuestro lado aunque sea de manera simbólica, sin necesidad de una continua presencia física, ese tipo de gente que sabemos que está siempre con nosotros y estará ahí siempre que nos necesitemos.

La mayoría de estos extraños especímenes son familia, y es que la sangre une mucho y, los demás, son encuentros especiales que suceden por debajo de las apariencias. A mi me gusta decir que un amigo es un amigo si nos quedamos tirados en medio de la noche en una carretera y no dudaríamos en marcar su numero y pedirle ayuda.
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De ese tipo de amigos, sinceramente, tengo la triste sensación de que me sobran dedos para contarlos, y menos en el ámbito profesional, donde siempre se mezclan intereses (cuando estas de gira a veces existe la duda de si estás con amigos, jefes, compañeros, las tres cosas…??? en realidad no importa tanto…) pero en ocasiones la vida te regala reconciliaciones con la pureza de la amistad.

Una de estas benditas y mágicas filigranas del destino fue mi encuentro con Lucia*, hace ya casi 10 años, cuando yo estaba en el epicentro del miniseismo que fue el rock de los 90 en Madrid, con mi grupo Santafé, y ella, adentrandose  en el mundo del cine, tras su brillante debut a las ordenes de David Trueba en La Buena Vida.  Nuestro primer encuentro ya fue especial, una confluencia de inquietudes artísticas y personales, que se fue consolidando con algunas canciones juntos para algunas pelis, y con un proyecto musical llamado “quien ha dicho 9?”, que cayó resbalandose desde el plato de la balanza de la música, cuando en la vida de Lucía, empezaba a pesar con la densidad del iridio el mundo de la interpretación.

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Como decía al principio, hay personas que aparecen en tu vida y aún sin estar, están, y en este caso también ha sido así, y el tiempo se ha encargado de volver a cruzarnos en el camino para revivir la magia, y compartir sensaciones y sensibilidades eternas en forma de canciones.

Nos vimos casualmente en un concierto de M Clan, y al calor de lo que allí disfrutamos ( la escarcha de mi habitación…),  retomamos el camino de la música juntos con una clave básica: las canciones que hiciéramos debían ser canciones muy sinceras, nos pusimos a ello y, después de desechar muchas en las que no nos encontrábamos, llegamos
a un punto muy interesante del que partir.

Por un lado, vimos la especial sensibilidad de la voz de Lucia para contar y cantar canciones con sabor antiguo, con drama, interpretadas como si fuera el momento de intensidad máxima en una peli y por otro, mi incurable querencia a los riffs de rock que me han tatuado a fuego esos Led Zeppelin y Ac/Dc que llevo escuchando desde mi adolescencia. Con estas bases, nos pusimos a revisitar algunos clásicos de canción latina, otros no tan clásicos, y algunas composiciones nuestras creadas con el corazón en sepia para estar a la altura de nuestras pretensiones. La cosa ha ido creciendo con la naturalidad de lo  sincero y decidimos entrar al estudio.
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Por supuesto, ese trance también debía obedecer al espíritu que estábamos buscando y así, encontramos el estudio de Bori Alarcón y Keko en Monteprincipe, donde podíamos tocar las canciones a la antigua usanza, de arriba abajo, todos juntos, con micrófonos (mimados por Javi García,) con mas de un cuarto de siglo de vida, que sabrían capturar nuestra nostalgia, y despachar momentos mágicos sin prácticamente nada de post producción a quien en el futuro los quiera escuchar.Esto y una moderada ración de gasolina en forma de orujo de hierbas (que gran agente comunicador no?) para engrasar un poco las emociones y a tocar. Impresionantes las baterías de David Hyam y el contrabajo de José Vera que da gusto guitarrear sobre esa base tan firme y a la vez disfrutando de la sensibilidad de una voz especial como lo es la de Lucía.

Después unos teclados de nuestro querido guru y maestro Guillermo “Mesías” González y la magia de Bori en la mezcla pusieron el resto. En definitiva, flor de piel a granel, que ojalá pronto estemos compartiendo en algún teatro o sala, de esos tan cargados de historia con los que tenemos la suerte de contar en nuestro país, que ahora toca buscar compañía de discos (estamos locos???) y a seguir disfrutando.

Salud y rocanrol

Juanjo

*Lucia Jiménez, amiga, cantante y actriz