Miércoles 8 de Mayo, hoy toca Stuttgart y ya en el desayuno charlando con Albert me cuenta que está un poco tocado de voz, están siendo muchos días seguidos y entre radios, conciertos y firmas de discos, apenas queda tiempo para descansar con lo que eso supone para la voz.

Un par de horas después llegamos al hotel, justo enfrente del teatro, comemos algo y nos encaminamos al soundcheck. Esta vez se trata de otro tipo de sitio, un teatro moderno con capacidad para 1100 pax. Y todos los adelantos y facilidades para trabajar peeeero, la P.A. tampoco está volada hoy,  lo comento con nuestro coronel Sebastián y me dice que a él tambien le parece flipante, y más le sorprende aùn, que debajo de las gradas esté hueco, con lo chungo que eso es para el sonido en lo que a los graves se refiere.

Llega el concierto y aun estando lleno, la gente parece más fría que en dias anteriores, también el sitio se presta un poco a esa frialdad, es como cuando los futbolistas se quejan de los campos en los que hay pista de atletismo porque no perciben el calor de la hinchada, y Mr Hammond tiene que sacar todos los trucos y hits de la chistera para ir caldeando el ambiente. Parece ser que la voz le responde y, cuando llegamos a la parte final del concierto con I don´t wanna loose you y demás, ya tiene al respetable comiendo en su mano, hasta el punto de que en los bises está todo el mundo de pie para el ritual de mega-hits: Nothing gonna stop us, The Air that I Breathe, I`m a train y Never Rains at the southern California. La gente flipando, la verdad es que está yendo todo muuuuy bien.

Nos quedamos un ratito departiendo con las familias germanas, que aquí los fans vienen en familia padres e hijos, y a dormir! Mañana Nüremberg.