Cuando uno oye Nürenberg, inevitablemente lo asocia con una nebulosa de recuerdos de la II Guerra mundial, que si la peli de los juicios de Nürenberg, que si en el instituto decían que tal y que cual, y no vamos muy desencaminados, al llegar al hotel que estaba en las afueras, decidimos Charlie, Dani y yo irnos a dar una vuelta por el centro para conocer la ciudad y comer algo.

Nada más llegar flipamos un poco por la cantidad de lugares emblemáticos que se podian ver a primera vista, la iglesia de san Lorenzo, los rios canalizados con puentes de cuento de hadas, plazas con edificios coquetos a la bávara… en fin una ciudad bien cuidada con un casco histórico peatonal agradable para pasear. Más tarde supimos que fue una de las ciudades más castigadas por los aliados en la guerra, supongo que por ser el lugar elegido por Hitler para sus multitudinarias reuniones de partido, y que tuvo que ser reconstruida en un 90% (eso si, según los planos originales) después de la guerra.

      También supimos que Hitler mando construir una réplica del Coliseo romano para sus celebraciones, que curiosamente estaba junto a nuestro hotel, al lado de un precioso lago, y en el que de la forma más aséptica posible (aquí se cuida mucho como se cuenta todo lo que tenga que ver con ese oscuro pasado reciente) se mostraban fotos de las reuniones del partido nazi. Esto me hace reflexionar hasta que punto una borrachera de poder puede llegar a desequilibrar la balanza de la cordura.

En esto resulta que nosotros ibamos a Nürenberg a hacer música! Llegamos al sitio, y sin duda ha sido el más raro de los que nos hemos encontrado, un escenario menos glamouroso que los dias anteriores, en una sala situada en medio de la nada, entendiendo la nada como un parque enorme tipo el retiro, con una sala circular con paredes de cristal, jaaaar que manera de rebotar el sonido. Hoy Herr coronel va a sudar tinta para sacar esto adelante. El caso es que a modo de Walking dead los fans de Albert empezaron a surgir de todas partes hasta completar el aforo… otra vez!!, sin duda Peter, Jenny y la gente de 3Dogs que es la productora se lo están currando, muy buena entrada en todos los recintos.

Albert, contrariado porque el sitio no le gusta mucho, comienza el concierto instalado en el sarcasmo diciendo que sus conciertos son como estar tocando en el salón de casa, pero que él, su salón, nunca lo decoraría así… sin embargo el público está encantado y se entrega desde el minuto 1, cantándoselo todo y disfrutando como en sus años mozos… esto le da un giro a nuestra percepción del sitio y con el público de pie disfrutando y bailando desde la mitad del concierto, lo que amenazaba ruina, se convirtió en un evento entrañable, mosca incluida!, me explico: en mitad del show una mosca se posa en el micrófono de Mr. Hammond y él, la pone en su dedo como si fuera un domador de insectos voladores y le canta una canción que compuso hace tiempo titulada” just another fly”, acojonante… otro detalle, entre memorable y freak, es la “profesionalidad” de los fans de Albert, en primera fila estuvo un individuo durante todo el concierto tapándose un oído cada vez que cantaba un estribillo o una parte de las canciones, como hacen los coristas profesionales cuando graban, para evitar desafinar, o para afinar mejor… flipante no?.