Lunes 13 de Mayo, una de las citas más esperadas por nosotros, vamos a Berlín! Que si el muro, que si capital cultural europea, que si cuna de la vanguardia artística… Pues para nosotros nada de nada, resulta que llegamos pilladísimos de tiempo y lo único que vimos de Berlín fue lo que las vistas que teníamos desde nuestro hotel en las afueras nos permitió, el Skyline con su torre de televisión incluida desde mi habitación yo que tuve suerte, y un poblado chabolista desde la de Charlie, esto nos hace reflexionar que hay realidades universales, la riqueza y la pobreza y que conviven inexorablemente en todas partes.

El recinto empieza a resultarnos familiar, otra iglesia luterana, muy bonita por cierto, y toca reto-prueba de sonido, es la tercera mesa diferente que le traen a nuestro coronel Sebastian, (en un recinto tan complicado con casi dos segundos de reverb) y, haciendo gala de solidaridad española y orden germánico, nos ponemos a su disposición para que todo sea más fácil.

Termina la prueba y Rafa Dani y yo, salimos un rato a la puerta, estamos en Berlín pero podríamos estar en Moratalaz pues lo que vemos es muy similar. Lo que si nos llama la atención son dos personas de no más de 30 años, jugando a la petanca al lado nuestro, mientras la gente de 40 a 70 años entra a ver el concierto… raro no? Es el mundo al revés?, quizá aquí los niños miran obras con el bastón en la mano y los abuelos hacen botellón?

El concierto, muy, muy bien, cansados pero muy concentrados, aguantamos bien el tempo y dimos las que había que dar, Albert ganándose al personal con canciones y con anécdotas basadas en esas canciones y la audiencia feliz. Aquí volvemos fijo, y a ver si entonces vemos el muro, la puerta de Brandeburgo y demás, hasta entonces pensaremos que Berlín es como un parque de Moratalaz con gente al revés.