Después de un día de descanso en Kessel llegamos a otro de los sitios míticos, hoy tocamos en Fabrik un club legendario en Hamburgo, por donde han pasado muchas grandes bandas y vemos en los carteles que, aparte de anunciar el concierto de Albert en breve estarán allí tocando Satriani, Mudhoney y otros artistas muy conocidos, lo que nos hace caer en la cuenta de que no estamos en un club cualquiera. El sitio es curioso, una antigua fábrica con una inmensa grúa presidiendo la entrada, con paredes de madera y vigas de metal, huele a rock…

Hay un elemento especialmente contento entre nosotros, Denisse, nuestra merchandgirl,  una hamburguesa de 19 años, (hecho este que se presta a la guasa), que junto con su hermana y sus padres, hacen funcionar brillantemente la compañía de discos que se ha encargado de editar en Alemania el Legend II de Sir Albert. Hoy juega en casa y se nota, todo sonrisas, rodeada de su familia en todo momento.

Otra vez lleno y con el público entregado desde el principio empezamos a desgranar el repertorio, entre el público más gente jóven que otros días y en el escenario una sensación de seguridad que nada tiene que ver con los primeros conciertos, el mecanismo está engrasado y todo fluye mucho más fácil, incluso nos animamos Rafa y yo con “Don´t turn around” que habitualmente no la solemos tocar y cuando piden “Échame a mi la culpa”, ahí nos lanzamos sin haberla ensayado desde hace mucho y sale todo solo… La gente contentísima, hacen cola para charlar un ratito y que les firme los vinilos Mr. Albert después del concierto, como hace siempre y mucha gente nos comenta lo sorprendida que está por la energía que se transmite desde el escenario.

      La confianza va creciendo entre los elementos de la Crew y así, cerveza en mano, empezamos a tocar nuestras botellas a modo de quena peruana haciendo melodías de grandes clásicos del cine como Rocky, y asistimos al nacimiento de una nueva banda hispano alemana cuando Bastián y este servidor, hicimos gala de payasismo extremo haciendonos llamar “The Sharks”, y tocando con nuestras botellas la famosa B.S.O. de tiburón, ni-no ni-no ni-no ni-no… Impagable!!