Bueno, pues ya desde España os hago un tres en uno para contaros los tres últimos conciertos del Albert Hammond songbook 2013 Germany tour. Nuestra antepenúltima parada fue una de las grandes ciudades alemanas: Colonia, y fue uno de los grandes conciertos de la gira, se trataba de la última “Kirche” que asì le llaman a las iglesias por allí, y la verdad es que se lo tenian curradisimo, equipo de P.A. Line Array volado, iluminación fija muy acogedora y móviles discretos y sin aspavientos horteras, tipo teatro vamos. Desde el minuto uno la gente entregada, la sensación era que el sonido era mucho mejor que en las otras iglesias, a juzgar por la cara de satisfacción que se le dibujaba a nuestro coronel Sebastián y por la inminente reacción del público, entre los que se encontraba nuestra amiga Maria Parsons (lástima que John -Parsons- no pudiera venir, es una referencia para mi como guitarrista y una gran persona). Nosotros tocando con la energía a tope a pesar del cansancio y con la seguridad de tantos conciertos seguidos engrasando la maquinaria. Conciertazo con la gente de pie desde la mitad del Show, bailando y cantandoselo todo como si estuvieramos en el caribe en vez de en Alemania.

Después del concierto, nos despedimos del pastor, que es un tio superenrollado con melena larga y blanca y aspecto amable y nos dirigimos  al hotel, no sin antes merendarnos una nueva cerveza mientras flipabamos con que hubiera carteles de Deep Purple que iban a tocar recientemente en Colonia, puestos en la puerta de la iglesia, no me imagino yo eso en la parroquia del barrio…

Al dia siguiente nos dirigimos a Willhelmshaven, en el norte del país, una pequeña ciudad costera próxima a Dinamarca, donde teniamos un dia libre y nos cundió, vimos una banda de rockabilly alemana (parecia que estabamos en una peli de Aki Kaurismaki), nos hicimos un “verano azul”, es decir, alquilamos unas bicis y nos fuimos a dar una vuelta de 4 horas por la costa del mar del Norte y terminamos Dani y yo cantandonos un Highway to Hell acústico y  horroroso en un garito al lado de donde tocaríamos al día siguiente.

   El hotel al lado del sitio donde tocas, equivale a saber que entre la prueba y el bolo toca duchita, un poco de chill out y llegar cambiado al lugar del concierto, con la ropa de domingo que todo farándulero que se precie debe llevar en escena. En este caso se trataba de una antigua factoría de algo, vaya usted a saber, petróleo, cerveza… pero estaba muy bien cuidado y lleno hasta la bandera, mucha prensa local que no paraba de hacer fotos, y muchisimo calor. Esto hizo que fuese más dificil que la gente se enganchara al lado de anécdota y chascarrillo que forma parte del show cuando Albert presenta las canciones, y también ayudó que gran parte del público estaba de pie, pero al final la última batería de éxitos volvió a cumplir su cometido y la gente terminó contenta y dando palmas, nosotros aguantamos el tempo como nunca y tocamos muy sólidos, seguramente contribuyeron las 4 horas de mar del norte acumuladas en nuestras piernas.

Después del concierto, como queriendo apurar nuestras últimas horas en Alemania, más cervecitas. un blues improvisado en la calle con nuestro amigo Günter, charleta con nuestros german friends y a dormir.

Y, por fin, llega el último concierto, vamos a Leizpig, la única ciudad de la Alemania del Este incluida en nuestra ruta, estamos cansados, con ganas de volver a casa, pero con una cierta nostalgia porque ha sido toda una experiencia, hemos hecho buenas migas con nuestros colegas alemanes, Denisse, Jenny, Sebastián, Bastián, Peter y el resto de gente de la compañia y de 3dogs, la agencia de manager y es una sensación extraña.

Los alemanes del este tienen fama de perezosos y de vivir un poco del cuento, pero lo que nosotros vimos no tiene nada que ver con eso, era un concierto al aire libre, en un auditorio muy coqueto en mitad de un parque muy chulo, y todo estaba montado a la perfeccion, muy bien el equipo, la acústica del sitio y muy bien también la gente, muy amable, correcta y entregada a nuestro último vis a vis con el público germano por el momento. Al ser al aire libre invitaba menos a la charla y la anécdota y ayudados por nuestra energía de último concierto hicimos un show mas directo, con más música y menos anécdotas y funcionó a la perfección. Un buen final para una experiencia increíble, en la que si no os he contado problemas técnicos no es por maquillaje sino por que no los ha habido, las pruebas de sonido nunca han durado más de media hora y no ha habido ni un solo retraso en los horarios pactados. Mola

Jenny de parte de 3dogs entertainment tuvo un detallazo con nosotros y nos regalo a cada uno una beisbolera con nuestro nombre bordado y el nombre de la gira tambien bordado en la espalda y al terminar el show celebramos el 69 cumpleaños de Sir Albert Hammond, cantado en alemán y en español por supuesto. Parece increíble la energía que tiene nuestro boss para aguantar 12 conciertos en 15 días sabiendo que está cumpliendo ya sus añitos… y. mientras tanto, iba recibiendo noticias desde Madrid, de como mi Atleti, se estaba cepillando al Real Madrid en el Bernabeu después de 14 años de amagar el cogote ante los vikingos, era como una premonición de que había que dejar de hablar en inglés, intentar comprender el alemán y empezar a recobrar el sentido cañí.

De vuelta al hotel nuestras últimas cervezas de este viaje, constatando que nuestro alemán se limitaba a Guten Morgen, Kartoffel y la palabra más adecuada para este momento Auf Wiedersen, o aufidersen que diría un castizo. Vuelta a casa y esperemos que pronto más y mejor. Gracias a todos los que habéis tenido la paciencia de leer mis paranoias.